La «veta» millonaria que cualquier gobernador envidiaría: la pequeña isla que paga sus deudas gracias al boom del ChatGPT

Anguila, un puntito en el mapa del Caribe con menos habitantes que Paso de los Libres, pasó de la nada misma a financiar casi la mitad de su presupuesto vendiendo dominios .ai. Salud gratis para abuelos y aeropuertos nuevos con «guita» que cae del cielo digital.

Imaginate un pueblo del interior, de esos donde todos se conocen, de golpe se encuentra con una mina de oro que no hay que excavar. Eso le pasó a Anguila. Esta isla, que tiene apenas 15.000 habitantes —menos que muchos municipios de nuestra zona—, se sacó la lotería sin comprar el número. ¿El premio? Dos letras: .ai.

Resulta que en los años 90, cuando internet era para pocos, a cada país le dieron una terminación. A ellos les tocó el «.ai» por pura casualidad geográfica. Avancemos hasta 2022: aparece el ChatGPT, la inteligencia artificial explota y, de repente, cada startup de Silicon Valley se dio cuenta de que necesitaba esa dirección web para parecer «cool». Hoy, Anguila cobra peaje a todo el planeta tech.

De «pueblo fantasma» a tener la cuenta llena

La movida es tan fuerte que te deja mareado. Antes de la fiebre de la inteligencia artificial, el dominio les daba un vuelto. Pero en 2025, la recaudación por estas ventas llegó a los 85,3 millones de dólares. Para que te des una idea, eso representa el 47% de todo el presupuesto estatal de la isla. Casi la mitad de lo que gasta el gobierno sale de gente registrando sitios web.

Es una locura que acá en el NEA, donde siempre andamos rascando la olla para pagar la coparticipación o terminar un puente, nos cuesta creer. Mientras nosotros discutimos el subsidio del transporte, ellos están viendo dónde guardar los dólares que entran a un ritmo de 2.000 registros por día.

Salud, asfalto y cero deuda: el sueño del pibe

¿Y qué hacen con tanta plata? No se la patinaron en timba. La primera orden del día fue pagar deudas. Bajaron su deuda pública a niveles envidiables, cerca del 20% de su PBI. Pero lo que realmente le cambia la vida al vecino es lo que tocan con la mano.

Con la «guita» del .ai están terminando el Aeropuerto Internacional Clayton J. Lloyd, haciendo asfalto nuevo por todos lados y mejorando la red de agua, que les venía fallando. Pero lo que más ruido hace es el beneficio social: implementaron atención médica gratuita para menores de cinco años y para los jubilados de más de 70. Además, como les sobra el efectivo, metieron un plan de alivio fiscal para bajar el costo de vida de la gente.

¿Y si se pincha la burbuja?

Claro, el Premier Ellis Webster no es ningún zonzo y sabe que esto puede ser un viento a favor que algún día cambie de dirección. Por eso, no quieren que toda la economía dependa de si Elon Musk o Google siguen queriendo dominios .ai. Están aprovechando ahora para invertir en energía renovable y proteger sus playas, porque saben que el turismo sigue siendo su motor real a largo plazo.

Por ahora, en Anguila brindan con agua de coco. Lograron lo que cualquier político argentino soñaría: que una tendencia tecnológica que nació a miles de kilómetros les pague las cuentas, les arregle las calles y les cuide a los abuelos. Todo gracias a dos letras y a estar en el lugar justo en el momento indicado.

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