«La llegada del gas natural al NEA es una prioridad», planteó Valdés en la Asamblea del Norte Grande

Cansados de las promesas que no se ven en el asfalto ni en las hornallas, los gobernadores del NEA y NOA se plantaron ante Nación. Corrientes ya tomó el mando de sus propias rutas nacionales ante la parálisis del Gobierno federal.

Se terminó la paciencia. Los diez gobernadores del Norte Grande se reunieron con el ministro del Interior, Diego Santilli, y el mensaje fue uno solo: el interior no puede seguir financiando la fiesta de los papeles en Buenos Aires mientras las rutas se caen a pedazos y el gas natural sigue siendo un sueño lejano para millones.

El absurdo de la aduana y el gas que no vuelve

El salteño Gustavo Sáenz no anduvo con vueltas. Fue el más ruidoso al exponer una realidad que suena a chiste, pero duele: los productores del norte tienen que mandar sus mercaderías hasta Rosario solo para que la Aduana les ponga un sello y, de ahí, volver al origen porque no hay otra salida logística. «Es inadmisible», disparó el mandatario, quien también recordó la paradoja de Salta, una provincia que le dio gas a todo el país por décadas y hoy tiene que mendigar obras para que sus industrias no se mueran de frío el invierno que viene.

La gente no está pensando en la reforma electoral que se discute en el Congreso; la gente está pensando en cómo llegar a fin de mes y en que no se le rompa el camión en una ruta detonada.

Corrientes se hace cargo: «Primero los correntinos»

En nuestra provincia, el gobernador Juan Pablo Valdés fue clarito: ante la caída de la coparticipación —que ya suma unos 250.000 millones de pesos menos— la prioridad es la autonomía. «Estamos pidiendo lo que es nuestro», soltó Valdés, quien ya dejó en claro que si Nación no pone la plata para las regalías de Yacyretá, Corrientes no se va a sentar a negociar recursos naturales de brazos cruzados.

Pero lo más fuerte de la semana fue la autorización de la Casa Rosada para que Corrientes (junto a otras provincias) empiece a otorgar sus propias concesiones de obra pública por peaje en rutas nacionales. Básicamente, Nación admitió que no puede —o no quiere— arreglar tramos clave como la Ruta 126 o la Autovía de la Ruta 12, y le pasó la pelota a la Provincia para que busque privados o se haga cargo con fondos propios. Es una victoria política para Valdés, pero también una mochila pesada que busca destrabar obras que llevan más de una década paradas por falta de pago.

Vivir sin gas y pagar la luz más cara del país

El reclamo por el gas natural une a todo el bloque, pero en el NEA la herida es más profunda. Corrientes y Misiones son las hermanas pobres de la energía: mientras el sur tiene subsidios por zona fría, acá en el norte nos cocinamos con temperaturas que promedian los 40 grados y dependemos exclusivamente de la garrafa, que es carísima, o de la electricidad.

Legisladores de la región ya avisaron que el consumo eléctrico en el NEA es hasta un 70% más alto que en el resto del país porque, sin gas, somos «electrodependientes» a la fuerza. No es un lujo, es una cuestión de supervivencia básica en un territorio donde el ingreso promedio es hasta cinco veces más bajo que en las zonas ricas de Argentina.

¿Y ahora qué?

El diálogo con Santilli quedó abierto, pero los gobernadores ya avisaron que los tiempos de la política no son los del territorio. Mientras en los despachos porteños se debaten leyes abstractas, en el norte la urgencia pasa por el caño de gas que no llega y el bache que te saca de la ruta. Valdés ya dio el primer paso: si Nación no viene, Corrientes va a resolver sus cuestiones por las suyas

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