«Yo estoy colaborando a la disciplina»: el insólito descargo de la mujer que persiguió a los tiros a un grupo de adolescentes en Bella Vista
Nancy Luxen, la comerciante de 70 años acusada de disparar contra unos chicos en plena madrugada, rompió el silencio. Dice que el arma es de juguete, pero las familias hablan de una «cacería» y el pueblo no sale del asombro.
Imaginate que tenés 14 años, volvés de jugar al bowling con tus amigos y, de repente, una camioneta gris te empieza a encerrar en las calles desiertas de Bella Vista. No es una película de terror, es lo que vivieron varios pibes en Corrientes el último fin de semana. El caso, que ya es un escándalo provincial, sumó un capítulo de locura total: la acusada, Nancy Luxen, salió a decir que en realidad les estaba haciendo un favor a los padres.
«Es de juguete y hace ruido»
La mujer, una conocida empresaria de la zona, subió un video de 16 minutos a sus redes sociales que dejó a todos con la boca abierta. «Este es el arma homicida. Ni un papel agujerea. Pero sale chispita», soltó mientras mostraba un revólver de juguete que funciona con cebitas. Según su versión, reaccionó porque le avisaron que unos «encapuchados» querían saltar su portón a las 4 de la mañana.
Luxen no solo no se siente culpable, sino que se puso en el rol de maestra de modales. «Me deberían agradecer, estoy colaborando para que los chicos no anden por las calles», tiró sin vueltas. Para ella, el problema no es que una mujer de 70 años salga a perseguir menores a los tiros (sean de juguete o no), sino que los padres dejen que sus hijos estén afuera a esa hora.
El terror de ver el «agujerito del revólver»
Del otro lado, el relato es desgarrador. Marcos Núñez, Juez de Faltas local y padre de una de las víctimas, contó que los chicos entraron a la comisaría desesperados, llorando y muertos de miedo. «Papá, vi el agujerito del revólver cuando me apuntaba», le dijo su hijo, quien asegura haber escuchado hasta el sonido del percutor.
Lo que más indigna a las familias es que, según ellos, la Justicia se tomó todo el tiempo del mundo. Denunciaron que catorce horas después del ataque, Luxen estaba en la costanera «tejiendo tranquilamente» y con el auto recién lavado, como si nada hubiera pasado. «Fue una cacería humana», repiten los padres que todavía no pueden lograr que sus hijos duerman de corrido.
Entre la defensa y la sospecha
El abogado de la mujer, Rafael Beltrán, salió a bajarle el tono a la situación. Dice que no hay una imputación formal y que los allanamientos en la casa de Luxen dieron negativo: no encontraron ni el arma real ni la de juguete. «Es una comerciante conocida, sin antecedentes de violencia», aseguró el letrado, tratando de limpiar la imagen de su clienta.
Pero Luxen, en su video, redobló la apuesta. Pidió que le hagan una rinoscopía para demostrar que está «sana» y exigió que se la hagan también a los adolescentes para ver en qué estado andaban esa noche. Mientras tanto, en Bella Vista el clima está que arde y el repudio en las redes es total.
La causa sigue su curso en una Corrientes que no sale de la conmoción. Entre el «arma de juguete» y el pánico real de los pibes, la pregunta que queda flotando es una sola: ¿quién disciplina a los que creen que pueden hacer justicia por mano propia?

