Caso Loan: siete horas de barro, una caminata de 7 kilómetros y la esperanza de que «alguien se quiebre»

La fiscal Pourcel recorrió palmo a palmo los puntos clave en 9 de Julio y ratificó que al nene se lo llevaron en un plan organizado. Con el juicio a la vuelta de la esquina, la tensión en el pueblo es total y los investigadores apuestan a que el debate oral rompa el pacto de silencio

A menos de un mes del juicio que tiene en vilo a Corrientes, la reconstrucción en el paraje Algarrobal terminó de confirmar lo que la Justicia sospecha desde hace tiempo. Para los fiscales, después de patear el terreno durante más de siete horas, ya no hay margen para la teoría del extravío: a Loan Danilo Peña lo sacaron de la órbita de su padre en una maniobra coordinada. La fiscal Tamara Pourcel fue tajante al terminar la inspección y soltó una frase que retumba en cada rincón de la provincia: «Esperamos que alguno de los imputados se quiebre y nos diga dónde está».

Patear el campo para entender lo que pasó

No es lo mismo ver un mapa que estar ahí, entre los naranjos y el monte correntino. La comitiva judicial, junto a los padres de Loan, caminó unos siete kilómetros uniendo los puntos que marcaron el destino del nene aquel 13 de junio. Empezaron en la casa de la abuela Catalina, pasaron por el naranjal y llegaron hasta el lugar donde apareció el botín, un sitio que la fiscalía cree que fue «plantado» para desviar la búsqueda.

«Fue conocer la distancia y cuánto tiempo se demora de un lugar al otro», explicó Pourcel, quien usó la caminata para ir descartando versiones de los acusados que, en el barro, directamente no tienen sentido. En el medio de la recorrida estuvo Antonio Benítez, el tío de Loan, que fue trasladado bajo un operativo fuerte pero se quedó con las ganas de ver a sus hijos, ya que el tribunal solo lo autorizó para participar de la inspección.

El hotel del misterio y la bronca local

Uno de los puntos que más tensión generó fue el hotel «Despertar del Iberá». Para la fiscalía, ese lugar funcionó como una «base operativa» donde diez personas, que se hacían pasar por agentes de la Fundación Dupuy, se encargaron de aislar y manipular a los testigos menores. Es una parte de la causa que indigna: mientras todo un país buscaba a un nene de cinco años, había gente dedicada exclusivamente a entorpecer el laburo de la Justicia.

Pero la polémica no fue solo por lo que dice el expediente. Los periodistas correntinos terminaron el día con muchísima bronca porque denunciaron que el Tribunal Oral Federal les cortó el paso mientras le daba privilegios a los medios nacionales. «No pedimos trato diferencial, sino respeto para informar a nuestra comunidad», reclamaron desde la Asociación de Periodistas de Corrientes, exponiendo una vez más esa grieta que se siente en 9 de Julio, un pueblo que, según la propia madre de Loan, quedó «dividido en dos partes».

La cuenta regresiva hacia la verdad

Falta nada para el 16 de junio, el día que comenzará el juicio con 17 personas en el banquillo. La fiscalía llega con el pecho inflado después de la inspección ocular, convencida de que la hipótesis de la sustracción es la única que cierra. Sin embargo, el vacío sigue siendo el mismo: el expediente ya supera los 100 cuerpos de fojas, pero de Loan todavía no se sabe nada.

El cierre de esta etapa previa al debate oral deja un clima pesado en el NEA. Entre pericias odoríferas en camionetas Ranger y declaraciones que parecen fábulas ensayadas, la sociedad correntina exige que el juicio no sea solo un desfile de culpables, sino el camino para encontrar, de una vez por todas, al nene

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