Un bancario que recién arranca ya cobra más de $2,3 millones

Mientras el resto de los mortales pelea el mango, el gremio de Sergio Palazzo metió otro ajuste por inflación y marcó un nuevo récord. Pero ojo, que la alegría no es completa: el «hachazo» de Ganancias ya les pisa los talones a casi todos.

Si hoy caminás por la City correntina o pasás por las sucursales del centro en Resistencia, vas a ver a los empleados bancarios con una mueca distinta. No es para menos. La Asociación Bancaria acaba de confirmar que, con el último aumento del 2,6% correspondiente a abril, el sueldo inicial de un trabajador del sector saltó a los $2.319.195,20.

Sí, leíste bien. Un pibe que recién entra a laburar en un banco hoy tiene un básico que en el NEA suena a fortuna. Con este último retoque, los bancarios ya acumulan una suba del 12,3% en lo que va del 2026, empatando cabeza a cabeza con la inflación que mide el INDEC.

Una cifra que marea y el bono que todos envidian

El acuerdo no se queda solo en el sueldo mensual. Si sos bancario, el calendario tiene una fecha marcada a fuego: el 6 de noviembre. Para este año, el bono por el Día del Bancario ya tiene un piso de $2.067.482,29.

Es una cifra que, para cualquier empleado de comercio o estatal de la región, parece de ciencia ficción. Lo más interesante es que este monto no es fijo; se va actualizando mes a mes según cómo se muevan las paritarias. O sea que para cuando lleguen las fiestas, ese número va a ser todavía más gordo.

La otra cara: el «impuesto al trabajo» que mete miedo

Pero no todo es color de rosa en las cajas de seguridad. El propio Sergio Palazzo salió con los tapones de punta porque este nivel de sueldos tiene una trampa: el Impuesto a las Ganancias. Con las escalas actuales, se estima que el 95% de los empleados bancarios va a quedar atrapado por el tributo.

«Es una rebaja salarial encubierta», dicen desde el gremio, y ya avisaron que van a dar la batalla en la Justicia porque consideran que el impuesto es confiscatorio. En provincias como la nuestra, donde el costo de vida también aprieta, que el Estado te saque un pedazo así del sueldo duele el doble.

Menos ventanillas, más apps

Más allá de la billetera, el sector está cambiando rápido. Cada vez hay menos puestos presenciales y más fichas puestas en la digitalización. Los bancos están cerrando sucursales y empujando todo hacia las apps y las billeteras virtuales, lo que pone una cuota de incertidumbre sobre el futuro de los puestos de trabajo tradicionales.

Por ahora, la tregua dura poco. La próxima cita para volver a discutir salarios es en la segunda quincena de junio. Ahí se verá si pueden seguir ganándole la carrera a los precios o si el techo se empieza a notar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *