¿Se viene el gigante? Juan Pablo Valdés negocia la llegada de un frigorífico exportador a la provincia

El gobernador Juan Pablo Valdés confirmó que las charlas con el Grupo Juramento están avanzadas. La provincia tiene las vacas, pero el valor se va afuera: el plan para que el negocio, de una vez por todas, se quede en casa.

Corrientes tiene un problema de esos que, si los mirás de afuera, no se entienden. Somos la tercera potencia ganadera del país, con más de 4,5 millones de cabezas pastando en nuestros campos. Sin embargo, históricamente nos pasó lo mismo: criamos el ternero, lo mandamos a Santa Fe o Entre Ríos para que lo engorden, y después lo volvemos a comprar en el mostrador ya carneado. El valor agregado, la guita grande y el laburo se terminan yendo por la Ruta 12.

Pero parece que el tablero se está dando vuelta.

El desembarco de los «peces gordos»

La noticia que empezó a correr fuerte en los pasillos de Casa de Gobierno y que ya hace ruido en el sector es el posible desembarco de la familia Brito. Sí, los dueños del Grupo Juramento y referentes del Banco Macro. Juan Pablo Valdés no se anduvo con vueltas y confirmó que las negociaciones para instalar un frigorífico exportador y feedlots de gran escala están en marcha.

«Tenemos los contactos y tenemos la plata para hacerlo», tiró el gobernador hace poco, con una seguridad que no es común en estos tiempos de ajuste nacional. La idea es clara: cerrar el ciclo. Que la vaca nazca, crezca, se faene y salga en un contenedor hacia el mundo sin salir de suelo correntino.

El tercer puesto no alcanza

El último ranking ganadero nos dejó bien parados: Corrientes fue la única provincia grande que creció en stock, metiendo un salto del 3,5% mientras el resto del país caía. Pero el dato que duele es que no tenemos ni un solo frigorífico con perfil exportador.

Es una deuda estructural que el ministro de Producción, Walter Chávez, reconoce como la gran materia pendiente. Por eso, el plan no es solo esperar a los Brito. Ya hay obras en marcha en los mataderos municipales de Ituzaingó y Goya, y se están metiendo casi 10 mil millones de pesos para que las plantas locales peguen el salto y puedan venderle al exterior.

Logística: el puerto y la balsa

Para que este gigante se despierte, hace falta algo más que vacas. El gobernador sabe que el flete te mata, por eso la apuesta es multimodal. El nuevo puerto de Ituzaingó ya es una realidad civil y está a un paso de empezar a operar fuerte, lo que permitiría sacar la carne directamente por el río.

Incluso hay detalles que parecen menores pero cambian todo, como el paso de balsa en Bella Vista que están gestionando para traer forraje más barato desde Santa Fe y que los feedlots locales sean competitivos.

La moneda está en el aire, pero el clima que se respira en el sector productivo es de un optimismo que hace rato no se veía. Si se concreta lo de los Brito y los puertos arrancan, Corrientes deja de ser solo la «cuna del ternero» para convertirse en la cocina del mundo. Habrá que ver si, esta vez, el asado se queda acá.

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