«Niño» al acecho: el pronóstico que hace temblar al Litoral y la sombra de la inundación del 97
Los pronósticos para este 2026 son preocupantes: hay hasta un 94% de probabilidades de que el fenómeno pegue con fuerza. Entre la promesa de una cosecha récord y el miedo a quedar bajo agua, Corrientes y el NEA se ponen en alerta máxima.
No es para asustar a nadie, pero los datos que están manejando los científicos hoy hacen que a más de uno en el Litoral se le crucen los cables. El famoso fenómeno de El Niño ya no es una posibilidad lejana, sino que lo tenemos a la vuelta de la esquina. Después de años de sequía que nos dejaron la tierra agrietada, ahora el tablero se dio vuelta y el Océano Pacífico se está calentando de una manera que mete miedo.
Los números que manejan en el NEA
La cosa viene en serio. El Servicio Meteorológico Nacional ya habla de un 60% de chances de que el lío empiece ahora nomás, entre mayo y julio. Pero si mirás los informes de afuera, como los de la Universidad de Columbia, la probabilidad trepa a un 94% para la segunda mitad del año.
Acá en la región, la UNNE no se quedó de brazos cruzados y armó un observatorio junto con científicos de Brasil para seguir el tema minuto a minuto. ¿Por qué con Brasil? Porque ellos son los que tienen la «llave» del agua: si llueve mucho allá arriba, tarde o temprano la crecida nos termina golpeando a nosotros en las costas del Paraná y el Uruguay.
¿Se repite la historia del 97?
El gran temor que circula en los pasillos de las áreas de Defensa Civil es que se repita un escenario como el de 1997-1998. Los que tienen memoria se acuerdan de lo que fue aquello: pueblos enteros evacuados, rutas cortadas y un desastre económico total.
El doctor Juan José Neiff, que de esto sabe un montón, advierte que el agua en el Pacífico ya está 2 grados por encima de lo normal y podría llegar a 3 grados para el verano. Eso es muchísima evaporación y, traducido al criollo, significa muchísima agua cayendo sobre la Cuenca del Plata.
El peligro de las ciudades «palangana»
Hay un punto que nos toca de cerca a los correntinos y chaqueños. Ciudades como Resistencia, Goya, San Luis del Palmar o Clorinda tienen un problema doble. No es solo que el río crezca y nos amenace las defensas; el tema es que, si caen esas lluvias torrenciales de golpe, las ciudades funcionan como una palangana. Si las bombas no dan abasto o si los desagües están tapados de basura, el agua no tiene a dónde ir y nos inundamos por dentro.
En San Luis del Palmar, por ejemplo, los investigadores del Conicet detectaron que hay más de 50 manzanas construidas directamente adentro del valle del río. Es una locura, pero es la realidad de muchos barrios que crecieron donde no debían durante los años de sequía.
El campo: entre la alegría y el susto
Para el agro, la noticia tiene dos caras. Por un lado, un informe del JP Morgan dice que El Niño podría hacer que la cosecha crezca un 30%, lo que vendría bárbaro para que entren dólares al país. Pero ojo, porque si el agua se pasa de rosca justo cuando hay que levantar la soja o el maíz, se complica todo: las máquinas no pueden entrar a los campos y la producción se pudre en el suelo.
A prepararse antes de que llegue el agua
La Mesa de Alerta Temprana ya se está reuniendo en Santa Fe con gente de todas las provincias para desempolvar los protocolos de emergencia. La idea es no correr detrás del problema cuando ya tengamos el agua al cuello.
Lo que nos toca a nosotros es simple pero clave: limpiar las alcantarillas, no tirar basura en la calle y estar atentos a los informes oficiales. No es para entrar en pánico, pero sí para estar despiertos: El Niño ya avisó que viene y no suele pedir permiso

