Más que un puente, un llamado de auxilio: la pelea por la salud mental entre Chaco y Corrientes
Entre mallas de seguridad, voluntarios que patrullan de noche y una crisis que no da tregua, el gigante de cemento sobre el Paraná se convirtió en el espejo de una emergencia que nos duele a todos en el NEA.
Cruzar el Puente General Belgrano es parte de nuestra rutina. Ya sea para ir a la facu, al laburo o a visitar a la familia del otro lado del río, el viaducto es el corazón de nuestra región. Sin embargo, en el último tiempo, las noticias que llegan desde el lugar causan preocupación. Casos recientes, como el rescate de un joven de 23 años o la triste pérdida de un vecino correntino de 33 este miércoles, nos obligan a dejar de mirar para otro lado. El puente no es solo una vía de transporte; hoy es el escenario de una urgencia invisible que pide respuestas a gritos.
Los números detrás de la angustia
Lo que antes parecían hechos aislados, hoy se lee como una tendencia preocupante. Las estadísticas de las cámaras de seguridad son claras: los intentos de quitarse la vida en el puente crecieron exponencialmente. Para que nos demos una idea, un grupo de vecinos que patrulla la zona intervino en más de 170 casos en apenas dos años.
¿Quiénes son los que sufren? Principalmente varones jóvenes, muchas veces agobiados por la falta de trabajo, la depresión o problemas de consumo. El Chaco y Corrientes enfrentan una realidad donde la salud mental ya no puede ser el último tema de la agenda pública.
El ángel que no duerme y la tecnología que ayuda
La comunidad tomó la posta. Los «Ángeles del Puente» son más de 500 voluntarios que recorren el camino las 24 horas, ofreciendo una palabra de aliento y contención emocional en los momentos más oscuros. Su trabajo es a pulmón, pero fundamental para evitar que las tragedias se concreten.
Por otro lado, se están probando herramientas nuevas. Hace poco se instaló una terminal de emergencia en un punto estratégico del puente. Es un poste con un botón que te conecta directamente con profesionales del Centro de Atención al Suicida (la línea 135), funcionando sin necesidad de internet ni luz. Además, hay proyectos dando vueltas en el Congreso para poner redes o mallas de acero, una medida que en otros países ayudó a bajar los casos en más de un 70%.
¿Cómo podemos ayudar nosotros?
A veces pensamos que no podemos hacer nada, pero estar atentos al otro puede cambiarlo todo. Si notás que alguien cercano está pasando un mal momento, los expertos recomiendan pasos simples pero efectivos:
- Preguntá sin miedo: Hablar del tema no «da ideas», al contrario, alivia a quien sufre.
- Escuchá sin juzgar: Estar presente y dejar que el otro se desahogue es clave.
- Buscá ayuda profesional: Conectá a esa persona con un familiar o con las líneas de asistencia.
- No los dejes solos: El seguimiento después de una crisis es lo que marca la diferencia.
Si vos o alguien que conocés no la está pasando bien, no dudes en pedir ayuda. En nuestra región podés llamar al 135 (Teléfono por la Vida) durante las 24 horas. Recordá que no estás solo y que siempre hay una mano tendida del otro lado

