La «motosierra» llegó a los parques nacionales: Mburucuyá, el más castigado en Corrientes

El Gobierno nacional oficializó un recorte de más de $2.500 millones para el sector. Peligra el patrullaje, el mantenimiento y la prevención de incendios en nuestras reservas.

Se venía comentando y finalmente se dio. El ajuste del gobierno de Javier Milei no perdonó a la naturaleza y esta semana el golpe se sintió fuerte en las oficinas de la Administración de Parques Nacionales (APN). A través de la Decisión Administrativa 20/2026, el Ejecutivo metió la tijera a fondo y nos toca de cerca: el Parque Nacional Mburucuyá, esa joya verde que tenemos en el corazón de la provincia, quedó en la línea de fuego de los recortes.

Sin plata para nafta ni para el fuego

La movida oficializada por el jefe de Gabinete y el ministro de Economía implica una quita de $2.557 millones que estaban destinados a cuidar, mantener y administrar 46 áreas protegidas en todo el país. Para que se entienda: es menos plata para patrullajes, para cargar combustible en las camionetas y para el control ambiental diario.

Pero lo que más ruido hace, especialmente para nosotros que sabemos lo que es sufrir por el clima, es que el ajuste impacta directo en la prevención y el combate de incendios forestales. Los guardaparques ya advirtieron que con menos presupuesto se vuelve una misión imposible vigilar el área y reaccionar a tiempo si algo se prende fuego.

El Litoral en alerta

No es un caso aislado de Corrientes. El recorte también manotea recursos de otras reservas importantes de nuestra región y de las islas de Santa Fe. Es un combo peligroso: menos vigilancia en un momento donde la presión sobre los recursos naturales no afloja.

Desde los sectores ambientales y turísticos hay una preocupación lógica. No solo se pone en riesgo el ecosistema, sino también la infraestructura básica para recibir a los visitantes y el mantenimiento de los caminos que permiten recorrer estos lugares.

Lo cierto es que la capacidad operativa de nuestros parques hoy está entre signos de pregunta. Mientras el ajuste avanza, el patrimonio natural que nos queda parece quedar a la buena de Dios, justo cuando más cuidado necesita

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