Hidrovía: Paraguay y Corrientes se plantan para dejar de estar «tan cerca pero tan lejos»

La embajadora Helena Felip Salazar pasó por la Rosada correntina. Entre gestos de hermandad y el festejo de la independencia paraguaya, quedó claro que el río Paraná es el motor que todavía falta aceitar para que la plata quede en la región.

No fue una visita de cortesía más. En una Corrientes que arrancó el viernes con 12 grados y agenda cargada, la embajadora de Paraguay, Helena Felip Salazar, se sentó con el gobernador Gustavo Valdés y el intendente Claudio Polich con una idea fija: el Paraná tiene que rendir más. En nuestra provincia, donde el río es parte del paisaje diario, a veces nos olvidamos de que por ahí pasa el 80% de lo que produce el país vecino.

El río, ese «tronco» que nos une

La diplomática no anduvo con vueltas. El río es un «tronco común» que hay que explotar mejor. En la charla en Casa de Gobierno se habló de lo que realmente le importa al que produce: la navegabilidad, el balizamiento y qué tan grandes pueden ser los convoyes que bajan por el agua. Según Felip Salazar, hoy el clima político en Argentina ayuda a que las relaciones estén en un «momento óptimo» para destrabar estos temas que vienen frenados hace años.

Lo que buscan es que la hidrovía sea eficiente. No sirve de nada tener el agua ahí si los costos y la burocracia no dejan que el negocio fluya.

Mucho más que un paso fronterizo

Hay obras que para los correntinos son vitales. El puerto de Ituzaingó y el cruce Ayolas-Ituzaingó estuvieron sobre la mesa de discusión. La embajadora tiró una frase que duele porque es verdad en todo el NEA: «Estamos cerca, pero algunas veces muy lejos en integración física».

Pero no todo es transporte. Por el lado de la luz, la obra de Aña Cuá promete sumar un 10% más de energía para ambos países. En una zona donde la energía siempre es un tema sensible, que Yacyretá rinda más es música para los oídos de cualquier sector productivo.

Identidad y negocios (detrás del chipá y el chamamé)

Polich la nombró Huésped de Honor y le entregó las llaves de la ciudad. Hubo mucho de esa hermandad cultural que compartimos en la gastronomía y hasta en la forma de ser, pero el trasfondo fue económico. La embajadora ya se venía reuniendo con la Federación Económica de Corrientes porque en junio quieren armar rondas de negocios. La idea es simple: que las empresas correntinas puedan invertir en Paraguay o usar sus herramientas para bajar costos de producción.

La jornada cerró con una gala en el Teatro Vera, pero el mensaje que quedó flotando es que la integración real pasa por los puertos y los cables de alta tensión. Corrientes no quiere ser solo un balcón al río; quiere ser el socio estratégico que Paraguay necesita para sacar su producción al mundo

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