Caso Loan: la Justicia vuelve al Naranjal para reconstruir el minuto a minuto antes del juicio

Los jueces y fiscales desembarcan este martes en 9 de Julio para recorrer la casa de la abuela Catalina y el hotel donde empezó la pesadilla. Buscan confirmar si al nene se lo llevaron o si el relato de los imputados tiene agujeros imposibles de tapar.

Mañana no va a ser un martes cualquiera en el paraje El Algarrobal. Con el frío pegando fuerte en este invierno correntino que se adelantó, la comitiva judicial va a pisar el mismo barro donde se perdió el rastro de Loan Danilo Peña hace ya casi dos años. Es la última chance que tienen los jueces para ver, cara a cara y sin filtros, si lo que dicen los expedientes coincide con la geografía real del terreno antes de que arranque el juicio oral.

El recorrido del misterio

La movida arranca bien temprano y bajo un hermetismo total. Los jueces Fermín Amado Ceroleni, Eduardo Ariel Belforte y Simón Pedro Bracco tienen una hoja de ruta marcada a fuego: empiezan en la casa de la abuela Catalina para desandar ese camino de 600 metros hasta el famoso naranjal, el lugar donde el nene fue visto por última vez aquel 13 de junio de 2024.

Después, el grupo se va a trasladar hasta el sector donde apareció aquel botín que, según sospecha la fiscalía, fue «plantado» por el comisario Maciel para hacernos creer que el nene se había perdido solito. Quieren ver las distancias reales, sentir el tiempo que se tarda en caminar por ahí, algo que ninguna foto de dron te puede explicar.

El hotel y el «pacto de silencio»

Cerca de las 10 de la mañana, la tensión se traslada al centro del pueblo, al hotel “Despertar del Iberá”. Es un punto que quema porque ahí estuvieron alojados María Victoria Caillava y el exmarino Carlos Pérez, la pareja que la justicia tiene entre ceja y ceja como los supuestos «cerebros» de la sustracción.

Ojo, que nadie espere ver a los imputados declarando en el lugar ni a los testigos dando un show para las cámaras. La orden es que el procedimiento sea a puertas cerradas, sin periodistas cerca y con los testigos solo para «orientar» a los magistrados sobre dónde pasó cada cosa. Gendarmería va a blindar el perímetro y la policía provincial va a cortar las calles para que los jueces puedan trabajar sin distracciones.

A todo o nada por la verdad

Falta nada para el juicio, que ya tiene fecha para el 16 de junio (o julio, según las vueltas de la agenda judicial), y la fiscalía no da el brazo a torcer: a Loan lo sacaron de su custodia. Ya nadie se compra el cuento de que el nene se extravió buscando naranjas. El fiscal Carlos Schaefer fue cortito y al pie: necesitan certidumbre para la familia después de tanto manoseo y tantas pistas falsas que entorpecieron todo.

Mientras tanto, en el aire de Corrientes todavía resuena la última bomba que tiró la abuela Catalina, quien a sus 87 años no se calló nada y aseguró que al nene lo «vendieron» miembros de su propia familia. Con ese clima de sospechas cruzadas y un rastreo satelital de los celulares que está por llegar de Google para terminar de hundir a los mentirosos, la inspección de mañana es, básicamente, la última pieza del rompecabezas.

El pueblo de 9 de Julio espera respuestas y el país entero, que Loan aparezca. Mañana, el silencio del campo correntino solo se va a romper por los pasos de la Justicia tratando de encontrar una verdad que parece enterrada hace demasiado tiempo

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